En este caso, también histórico. Oh uomo! (Yervant Gianikian, Angela Ricci Lucchi, 2004) es una recopilación de filmes de la Europa de entreguerras. Pero no de cualquier Europa, sino de la más dura, difícil. Comenzamos viendo unas imágenes del ascenso de
No es violencia gratuita ni horror porque sí. ¡Nada más lejos de la realidad! Es el resultado del ser humano, ni más ni menos. Oh, uomo! Precisamente, no es nada más que realidad. Una realidad que conviene no dejar olvidar, pues aun hoy en día la mano del hombre (de la mujer, menos) se escapa de la razón y cría estas crueldades en medio mundo. Esta película es de un valor documental tremendo. Para mí, de obligado visionado. Es muy duro, sí, y habrá psicópatas, sanos de empatía, pero la experiencia de Oh uomo! no puede dejar indiferente al resto. Aunque nunca se les haga caso, siempre se habla de las enseñanzas de la historia, y este experimento es buena prueba documental.
Las imágenes, evidentemente en blanco y negro, están tratadas cromáticamente en laboratorio. En el terreno más narrativo, ni diálogos ni prácticamente sonido. El ritmo es más rápido en las imágenes más neutras de la guerra, pero pausado, observador y reflexivo cuando se trata del ver el horror. El silencio se interrumpe en ocasiones para dar paso a una melodía de piano. Aparentemente, sin sentido alguno, pues en ningún caso parece concordar con lo que vemos en la pantalla. Pero sin duda, esto también es parte del experimento, fílmico y humano. La conclusión está clara.